Ácidos para escribir
Desde la antigua China, pasando por plumas (de aves) hasta llegar al conveniente tubito plástico, la tinta, literalmente, ha escrito la historia.
Los antiguos chinos (400 a. C.) usaban humo negro y goma para escribir con plumas o pinceles. Mientras tanto, en Roma, se firmaban los edictos con una tinta purpúrea extraída de un molusco, el murex, que producía este pigmento para su autodefensa.
Hoy en día se puede obtener fácilmente un tubito plástico lleno de una serie de ácidos que pintan. Esa tinta contiene ácido hidroclórico tánico, gálico diluido con una sal de hierro (compuesto que da el efecto tornasol y el amargo sabor). También tiene fenol y un tinte azul o negro.
Contiene un elemento deshidratador (que varía según la marca), un promotor de la adherencia, un revelador de color y/o un preservante (para que sea más duradera).
Disponer de la tinta es más fácil que en tiempos antiguos. Basta con esperar a un vendedor ambulante o caminar a una librería y disfrutar del placer de plasmar con tinta tus propias historias.
Fotos
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Foto Archivo/s21
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