Editorial
Es tiempo de buscar intensamente un TPS
El estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para los inmigrantes en Estados Unidos permite impedir la deportación de ilegales, a la vez facilita que puedan obtener permiso de trabajo mientras la medida se encuentra vigente, por lo que se considera un aporte importante para los países que se ven beneficiados con este, los cuales, necesariamente, deben haber sufrido algún desastre natural.
Esos son los casos de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Sudán, Somalia, Haití y Liberia, cuyos inmigrantes en Estados Unidos gozan de una serie de beneficios que no tienen nuestros connacionales, principalmente porque en un momento de tragedia, el gobierno del entonces presidente Álvaro Arzú consideró que no era necesario solicitarlo.
Los países vecinos recibieron el TPS desde principios del nuevo siglo, y han continuado con esta protección, lo cual se ha traducido en una serie de aspectos positivos, no solo para los migrantes, sino para la sociedad en general, tomando en cuenta que son situaciones similares a la de los guatemaltecos que viajan hacia el país del norte en busca de mejores oportunidades económicas.
Lo ocurrido el pasado miércoles en San Marcos y otras localidades del altiplano, abre para Guatemala una enorme oportunidad de solicitar el TPS para nuestros connacionales, tomando en cuenta que la causa principal para que Washington lo conceda es que haya ocurrido una tragedia de grandes proporciones, como la que nos ha golpeado en esta ocasión.
La situación amerita que el Ministerio de Relaciones Exteriores, encabezado por Harold Caballeros, asuma el reto de luchar por el TPS, tal como lo han venido planteando los propios inmigrantes desde hace varios años a distintas administraciones.
Estados Unidos ha rechazado las solicitudes, bastante tibias por cierto, de los gobiernos guatemaltecos de turno, pero en esta ocasión las condiciones son muy diferentes y la posibilidad de alcanzarlo es real, razón suficiente como para que se emprenda una verdadera ofensiva diplomática y social.
En ese sentido, la iniciativa la debe llevar la Cancillería, pero también hay otras instancias que se pueden sumar al esfuerzo; entre estas el Congreso de la República, organizaciones de la sociedad civil, el Parlamento Centroamericano (Parlacén) –que podría demostrar así que tiene alguna razón de existir–, e incluso la contratación de un grupo de expertos en cabildeo para que actúe de inmediato en Washington.
Ya hemos mencionado en ocasiones anteriores sobre la importancia que los inmigrantes tienen para el país desde el punto de vista socioeconómico, razón por la cual consideramos que esta oportunidad no se debe desperdiciar, que hay que asumir pronto esa ofensiva y buscarla en todas las instancias posibles, porque una decisión de esta naturaleza se discute profundamente en la Unión Americana.
Sin embargo, es necesario recordar que el pueblo y gobierno estadounidenses, suelen reaccionar muy positivamente ante las tragedias de terceros, razón de más para insistir en que no se debe desaprovechar este momento, y que existe una tarea importante por llevar a cabo. En el corto plazo podremos ver si los frutos se dan y el esfuerzo que se hizo fue el correcto.
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