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Era libertaria

Estuardo Zapeta

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B’aktun 13: ¿Y los ladinos?

La literatura acerca del estudio de la etnicidad en Guatemala a partir de las comunidades y los pueblos indígenas es voluminosa y en constante crecimiento. Sin embargo, todos los estudios étnicos, sea desde la Antropología cultural, o de la Sociología misma, o de la Economía, parten de la premisa –no escrita– que el indígena, indio, “maya”, o nativo, es “étnico”, y posiblemente la única expresión de etnicidad posible, relegando al “ladino” –también conocido como “mestizo– a una invisibilización étnica. Es una especie de “racismo del antirracismo”. 

De hecho, la misma legislación guatemalteca, tanto como el sistema educativo estatal, parten de definir al indígena como el “sujeto étnico”, y pretenden una nivelación de los étnicos a un Estado conformado por un enorme signo de interrogación. ¿Es el Estado “ladino-mestizo”? ¿O en la versión “posmoderna” de Nación-Estado hemos entrado a los Estados conformados por naciones autonómicas? ¿Y en todo este rollo qué pasará con el “ladino”? 

El “ladino” también es un constructo étnico. 

Me atrevo, entonces, a proponer una exploración de la identidad “diferenciada” a partir de la conformación del constructo “ladino”. El imaginario social y cultural guatemalteco ha evitado el análisis de la conformación de la construcción del “ladino”. De hecho, después de una revisión muy inicial de la literatura disponible, es interesante anotar que parece que el “ladino” no es de interés académico ante el voluminoso cuerpo de literatura de los estudios étnicos enfocados hacia “lo indígena”. 

La realidad del Ladino puede entremezclarse con la concepción del “mestizo”, siendo esta una confusión más políticamente correcta que una homogeneización de los constructos dentro del ámbito de la existencia de la Guatemala post-Acuerdos de Paz. Y es que son los Acuerdos de Paz los primeros que avanzan a la definición de una Guatemala “multicultural”, pero que ponen énfasis en un indigenismo estatal, el cual a partir de “programas y proyectos”, separa a “unos de otros”. 

“Mestizo”, por un lado es una concepción puramente “biológica” de la identidad, y la cual se queda corta al no tener como fuente primaria los “identitarios culturales” que, en cambio, la conformación “ladina” sí tiene. Por eso, uno de los puntos de partida es la aparición del “ladino” como “sujeto” de Ley en San Marcos, por ejemplo, donde por Decreto Gubernativo No. 165, de 13 de octubre de 1876, Justo Rufino Barrios, “presidente de la República de Guatemala”, decreta que los hombres y mujeres de San Pedro Sacatepéquez, San Marcos, serían “ladinos” por Ley. 

La definición, si se puede, de esos “otros”, es el reto académico a enfrentar. ¿Quién es el “otro” diferenciado de los “unos”? ¿Es la indígena la única opción hacia la conformación de una identidad multiculturalizada? ¿Qué o quién es el ladino? ¿Y por qué a los indígenas nos da pena, miedo, vergüenza discutir al “ladino”? 

Y ahora que tanto se habla de “mayas”, no es la invisibilización asimétrica del “ladino” el objetivo ulterior. Una nueva fase en las Guerras de Cuarta Generación (4GWs).

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