Foro sabatino
La pelota de futbol extraviada
Un domingo soleado de marzo sucedió algo fuera de lo común, y aunque parezca trivial, nos deja una gran enseñanza.
Por ello escribo este relato que podría considerarse un cuento para niños en el que nos sorprendió el resultado de una cotidianidad.
Mi hijo de 11 años, quien aún no ha aprendido a nadar, mi familia y yo, dispusimos esa mañana empezar a practicar natación en el club de descanso del colegio al que pertenezco, asesorados por una instructora, que también es de la familia.
Como las instalaciones cuentan con alberca y cancha cerrada para jugar futbol, Carlos Andrés (mi hijo menor) dispuso llevar su pelota nueva por ser aficionado al juego en canchas que cuenten con porterías…
Al momento de aparcar el automóvil en el área destinada para ello, el niño empezó a rebotar el balón y a practicar remates contra los bordillos, actividad que escuchaba yo sin prestarle mucha atención, porque me ocupaba de vestir ropa deportiva dentro del vehículo.
Transcurridos algunos minutos, escuché que mi hijo corrió apresuradamente y luego se detuvo; no le tomé importancia y mis hijos continuaron con la actividad antes de sumergirse en la alberca.
Transcurrido un lapso y después de haber realizado (ellos) algunos ejercicios para flotar en el agua, dispusimos retirarnos del área y dirigirnos a casa; en el trayecto pregunté por el balón, que no habíamos utilizado porque mi hijo se dedicó a la clase de natación, a lo que me respondió que no lo llevaba por haberlo extraviado en la quebrada que existe al lado del complejo deportivo.
Reflexionando un momento ante la respuesta, encontré explicación del porqué escuché una carrera apresurada de Carlos Andrés… y detenerse repentinamente. Supongo que la pelota se fue rebotando a gran altura, él intentó detenerla para no perderla, sin tener éxito. Ante tal situación decidió callar.
Por callar ante algo que pudo resolverse en su momento, le llamamos la atención Nely y yo, sus padres, en virtud de que habría sido posible recuperarla si hubiese pedido ayuda.
El balón era un obsequio que había llegado a casa como parte de los agasajos de fin de año en la institución donde trabajo (pensé), ojalá lo encuentre algún niño que no cuente con uno.
Carlos De León Paz, cdeleonpaz@gmail.com
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