Noticias Sigloxxi Guatemala

Oswaldo J. Hernández

ohernandez@siglo21.com.gt

Erick Menchú: religión, familia y apariencias

Oswaldo J. Hernández escribe sobre cómo la investigación de las técnicas tradicionales, a través de la obra de un artista, pueden ser reivindicadas desde lenguajes contemporáneos más críticos y reflexivos.

Erick Menchú: religión, familia y apariencias
Foto: Cecilia Cobar

El último Salón Nacional del Grabado tuvo un ganador particularmente interesante. En medio del resurgimiento de esta técnica seriada –amplificado su concepto mediante lenguajes artísticos contemporáneos–, el nombre de Erick Menchú ha sido resaltado con este premio entre aquellos que, comprometidos, exploran e investigan nuevamente el grabado en Guatemala. 

Alto y sereno, con una mirada que refleja una imperturbabilidad inquietante, Menchú da la impresión de ser un tipo que no se mete absolutamente con nadie. No así su obra que, como dice, se las ve de frente ante una sociedad que maneja un discurso de doble moral, temáticas místicas en su idiosincrasia y que además se presenta con una “fachada” engañosa desde la cotidianidad. “Uno siempre parece estar bombardeado por un montón de elementos –desde la calle, la televisión, la cultura– que intentan modificar tu percepción y alterar en alguna medida tus criterios”, dice. 

En años recientes, Erick menciona que se ha mantenido muy alerta ante varios cuestionamientos específicos que repasan e indagan los interiores de la sociedad guatemalteca. “Religión, familia y la condición de apariencia pueden ser los puntos de partida para establecer una reflexión (y ser críticos) sobre lo que sucede a nuestro alrededor”, explica.  

Si Erick habla de cómo inició su trabajo artístico, siempre hará una pausa y no dejará de mencionar que de chiquito hubo una época en la cual su casa se llenó de cientos y cientos de retratos. “Rostros y rostros por todos lados: Mao Tse-Tung, Charlie Chaplin... personajes importantes de la historia y la humanidad”, recuerda. 

Su padre, un ingeniero químico, tenía en aquellos años una afición bien marcada por el dibujo. “En cierto momento”, menciona Menchú, “en la sala de la casa apareció el retrato de un Hitler pintado de verde”. Erick, conocido por curioso, siempre paraba interrogando a su padre por la historia, la vida y la suerte de toda esa gente que aparecía por su casa en forma de retrato. “Es por la guerra”, le dijo un día para mantenerlo tranquilo. Antes, claro, le explicó a Erick todo el trasfondo histórico que se sintetizaba en aquella imagen. “Si tengo que ubicar algo dentro de mi historia, este (el Hitler verde) podría ser el primer antecedente donde yo lograba ver un gesto de transgresión en el arte. Era, en todo caso, una intención plástica diferente”, recuerda Menchú.

Artes Plásticas era su disciplina favorita en el transcurso de su educación primaria y secundaria. “Era extraño, pero el colegio donde estudié resaltaba bastante el valor didáctico de la plástica. Fueron años que, en cierta medida, me marcaron. Yo nunca tuve una meta bien estipulada. Veía a mis hermanos mayores que salían de la U, se casaban, conseguían empleo… en cierta medida eran modelos a seguir. No obstante, yo no tenía nada claro en aquella época, salvo algo que entendía como gusto e intuición por el dibujo”, relata.

 

La pintura como escape

Por pura inercia, como él mismo lo dice, fue su decisión de tomar la carrera de arquitectura en la Universidad de San Carlos de Guatemala . “El arquitecto en este país, no sé bien porqué, llega a las universidades y pasa los años en la indiferencia de la técnica, lo económico, la resistencia de los materiales… Se olvida por lo regular del valor humano, de la estética, de la teoría e historia de la arquitectura y así, en ese plan, se pasan los años”. Tal grado de frustración, “por la forma en que se impartían las clases en la universidad”, obligó a Erick a buscar desahogo en otros intereses. El más contundente y atractivo fue la pintura. “Así como empiezan todos los novatos en el entendimiento del arte, yo buscaba el trabajo de Dalí y de Van Gogh”, comenta Menchú. “Ciertamente la pintura fue un escape necesario a los años de universidad”. 

Un año antes de cerrar pensum en la universidad, finalmente llegó el acontecimiento que demarcaría su trayectoria en el arte. En aquellos días, en la Facultad de Arquitectura se había organizado una exposición colectiva de pintura. Erick ya había expuesto una primera vez en el Salón Nacional de la Acuarela; no obstante, en aquel evento conocería a 4 artistas (también arquitectos desencantados) con los que formaría el colectivo La Torana: Marlov Barrios, Plinio Villagrán, Norman Morales y Josué Romero. “Cuando formamos La Torana lo que más nos interesaba era la convivencia, la manera también en que debatíamos y nos informábamos de todo lo que acontecía en el arte”, recuerda. 

 

Nuevos lenguajes

En principio, La Torana era un proyecto pictórico, pero debido a la constante investigación cada integrante se topaba con otros lenguajes y técnicas artísticas que terminaban integradas a sus trabajos. Entre ellas, el grabado y la gráfica experimental.  

Salir de la pintura, dice Menchú, en un inicio fue difícil. “Fue para el I Salón de Grabado”, recuerda, “que me decidí a presentar una obra utilizando esa técnica para estar vigente. Pero ya ser parte de todo el proceso de impresión, desde el dibujo, el entintado, la matriz, fue algo que me dejó afectado”.

Erick, Plinio y Marlov ganaron, en colectivo, el I Salón de Grabado en aquél año. El premio era una beca a México DF. De ello, Erick dice: “Creo que al estar cerca de toda la dinámica que existía en aquel momento en el arte, poco a poco nos fue creando nuevos cuestionamientos y eso tuvo repercusiones directas en la obra de cada uno y se disolvió nuestra intención de seguir con la pintura”.

La gráfica experimental fue otra de las técnicas por las que se interesó La Torana. En 2007 se creó el Taller de Gráfica Experimental (TEG) y Erick Menchú, junto a La Torana y Alberto Rodríguez, era uno de los fundadores. “La gráfica no sólo se remite a la impresión de una imagen en papel; también se puede explorar su proceso de representación desde técnicas seriadas como el grabado”, enfatiza el artista.

Es con estas técnicas tradicionales replanteadas desde nuevos lenguajes, comenta el ganador del Salón del Grabado, como uno expande las temáticas que se quieren abordar. “En colectivo con La Torana insistimos en afectar al interlocutor desde tópicos que se enfocan a lo incomprensible que puede ser nuestra sociedad”, indica. La Torana ganó la XVI Bienal de Arte en Guatemala en 2008 con su  tes que, como cuenta Menchú, “agredían al espectador desde el sexo, la violencia y la malversación de la infancia”. 

Es difícil así ubicar el trabajo y propuestas individuales de cada integrante de La Torana. “Trabajamos en debate cada una de nuestras ideas. Lo importante consiste en anular la autoría individual”, afirma. Pero cuando Erick  presenta una obra individual, se hacen presentes los intereses personales que pueden definir su obra: “el símbolo religioso, el autoritarismo familiar y la vanidad artificial”. 

Crucifixiones, corazones, coronas, escenas de padres e hijos en respetable convivencia, catecismo expandido a la gráfica, la estética de la felicidad desde la publicidad, la tensión de cohabitar un mismo espacio como ente social, todo en conjunto, forma parte de las propuestas que plantea regularmente Menchú desde el grabado, la instalación, el muralismo y la gráfica expandida. 

“Es una fascinación mía la factura religiosa en nuestro contexto. La educación que proviene de ello. El conflicto de la ciencia. La superstición. Sus repercusiones directas en las dinámicas de familia. El retrato de nuestra sociedad que casi nunca quiere presentarse tal y como es, y que por lo regular busca el instante, el diminuto segundo de la imagen para prevalecer en el tiempo, como en definitiva quisiera y aspira a ser: perfecto”. 

Fotos

Noticias Sigloxxi Guatemala
  • Erick Menchú: religión, familia y apariencias

    Foto: Cecilia Cobar

Videos

Noticias Sigloxxi Guatemala
See video

Infografías

Noticias Sigloxxi Guatemala

Recuadros

Noticias Sigloxxi Guatemala
  • GRABADO CONTEMPORÁNEO

    Erick Menchú ganó el III Salón de Grabado en Guatemala. Su obra –que en principio se titulaba Laberinto y que luego decidió llamar Topografía– consiste en un cuestionamiento directo desde la condición repetitiva del grabado hasta el concepto seriado de esta técnica tradicional. Menchú trabajó una pieza que utiliza los patrones bidimensionales del piso en el lugar de exhibición y lo expande de manera natural a una representación de grabado tridimensional. 

    Las obras del Salón de Grabado están en exhibición de martes a domingo, hasta el 14 de abril, en el Museo de Arqueología y Etnografía (munae.gob.gt y 2475-4399), finca La Aurora, zona 13. La admisión es de Q5. Menchú también es uno de los organizadores de la muestra que conmemora el III aniversario del Taller Experimental de Gráfica (TEG), la cual concluye el 30 de marzo, en Cantón Exposición (2267-2586), Ruta 2, 3-63 zona 4, 4º Norte. Edificio Campus Tecnológico.

Noticias Relacionadas

Noticias Sigloxxi Guatemala

Comentarios

Noticias Sigloxxi Guatemala

La opción de comentar está abierta a todos los usuarios, aunque le pedimos por favor mantenerse dentro del tema del artículo y no publicar comentarios ofensivos o publicidad. Nos reservamos el derecho de eliminar cualquier comentario que no cumpla con estas reglas.

_______