Álvaro Sánchez: El monstruo de tres cabezas
David Lepe disfruta la transformación de este personaje frente a sus ojos
Antes de conocerlo, me lo describieron de diferentes maneras: es un loco, da un poco de miedo, tiene buen musicón, sabe de cine, es publicista, es chistoso y ama el vino. Todas estas frases hablan un poco acerca del guatemalteco Álvaro Sánchez, diseñador que ha expuesto sus obras en galerías del país y del exterior (Vea recuadro: Exposiciones dentro y fuera de Guatemala). Su propuesta es una mezcla de imágenes, similar a un collage con toques de pop art y trozos de acrílico.
Al reunirme con él, resultó ser una persona bromista e intensa. Y sí, como muchos pronosticaron, durante la charla siempre tuvo una copa de vino tinto en la mano.
Cuando me enteré de su gusto por la banda de metal electrónico Nine Inch Nails, y especialmente en su mítico disco de 1994 Downward Spiral, tuve el presentimiento de que sería divertido entrevistar a este personaje. Hablamos de Nine Inch Nails, de su video Closer, “ver las imágenes del monito crucificado y la cabeza de coche dando vueltas, algo me decía aunque no lo entendía… qué loquera”, me comentó tan emocionado como un ganador de lotería. Poco a poco entendí que no estaba frente a un diseñador ordinario. Álvaro es una bestia con un bagaje cultural impresionante, que celebra sin tapujos su libertad de pensamiento y de gustos personales.
“Me encantaría escribir una novela, pero me dan ganas de arrancarme los dedos cuando leo algo que escribí, por lo estúpido que termina siendo. Por eso diseño”, me confiesa el inflamable artista, quien durante la entrevista pasó de ser una bestia a un monstruo, de tres cabezas, igual a esos seres mitológicos que cuidan lugares tenebrosos como calabozos o el mismo infierno. Cada cabeza reinando un mundo diferente, pero impactándose entre todos.
Una cabeza desgarra información publicitaria y ruge los beneficios de servicios y productos. Otra devora discos de rock, películas clásicas y libros selectos. Y la última se nutre de las dos primeras y crea diseños artísticos, los cuales han llamado la atención de curadores de Estados Unidos, Noruega, Francia e Italia.
El totemismo es un sistema de creencias en el que ciertos humanos tienen relaciones místicas con seres espirituales, como animales o plantas. Por eso, la pintora italiana Kristal Blanco describe a Álvaro como un artista totémico: “Retiene cierta espiritualidad y se incluye en su diseño. En Europa, y en particular en Italia y Francia, creo que ha impresionado por la calidad de su investigación con ciertas raíces profundas en trabajos como el de Francis Bacon”, afirma la europea.
Su comentario me convence acerca de concebirlo con tres cabezas. Esa visión la orquesté a pesar de tener en mente su fanatismo hacia el cineasta estadounidense David Lynch. No es que le tenga miedo o falta de confianza a un seguidor de Lynch, pero siempre he preferido alejarles objetos puntiagudos y no quitarles la mirada de encima mientras estamos cerca.
A continuación, los tres cerebros de esta notable figura del arte contemporáneo nacional.
1. El que ruge marcas
“Un publicista no es como los de las películas. Yo no manejo un Minicooper ni salgo a citas con guapas ejecutivas de cuenta. No te niego que me gusta lucirme cuando sale una campaña grande o al ganar premios. Me gusta, es lo que me da de comer y financia mi locura, pero no es tan glamoroso”, explica Álvaro, o más bien, así lo dice su cabeza publicista, que ya cumplió 11 años de diseñar dentro de esta feroz profesión.
Es un autodidacto del diseño. Dedicó sus horas de descanso y de almuerzo en el trabajo para estudiar anuncios de agencias internacionales, así como conocer programas como Freehand y Pagemaker.
Según su experiencia, cree que la publicidad en Guatemala ha mejorado, y experimenta en la actualidad un cambio drástico gracias a la tecnología e Internet. “Muchas personas creen que por ser campañas o anuncios hechos en Guatemala son malos, pero no saben que detrás de todo ese esfuerzo existe un brand manager que no tiene cultura y no entiende lo que su equipo quiere. Lo bueno es que cada año crece el número de clientes que sí lo valoran. Ese es el acuerdo ideal”, admite el diseñador quien añade que muchos anuncios en periódicos le saben a bagazo, pero de vez en cuando surge una joya.
Aunque estudió publicidad, decidió no cursar el último año en la universidad, pues sentía que la enseñanza teórica de los cursos era vacía y no coincidía con la realidad. Para ese entonces ya se había empapado de ese mundo, de sus acuerdos, “las mañas” y el negocio. A un viejo lobo no se le prohíbe cazar.
2. El que mordisquea y lame historias
Al terminar sus labores diarias como publicista, en su casa lo esperan sus colecciones de 10 mil discos compactos y 200 libros, los cuales ya no caben en una torcida librera y deben guardarse o tirarse en el closet. Su segunda testa se dedica a devorar sin piedad música rock y sus estridentes derivados, y además, literatura de Raymond Carver, Ernesto Sábato, William Burroughs y el infaltable Charles Bukowski.
Esta es la cabeza melómana, la fanática, la amante, la que compra por Internet, la que busca tesoros en lugares inesperados. En pocas palabras: la geek.
El ritual de comprar discos y deleitarse con los pequeños libros que los acompañan ha sido clave en la creatividad de Álvaro. La rosa roja sobre el fondo negro en la portada del álbum Violador, de Depeche Mode; así como el diagrama telúrico del Unknown pleasures, de la banda Joy Division, son imágenes que le despertaron la inquietud del minimalismo y nació un ser con sed de creatividad. Luego, los demonios y seres desfigurados en portadas de sus grupos favoritos de heavy metal se convirtieron en un detonante para un diseñador con valor, sueños y demencia.
Y como toda correcta evolución, en estos fríos y lluviosos días de octubre, se rindió ante cantantes como Johnny Cash, Leonard Cohen y Tom Waits, músicos de maldita sabiduría, quienes se consideran joyas dentro de géneros contemporáneos.
“Tengo una especie de ritual: le coloco soundtrack a las ideas. Lo primero que prendo en la computadora es el iTunes, le doy scroll y busco música que vaya de la mano con lo que quiera crear. Musicalizo mis diseños. Lo hago inconscientemente. Arranca el diseño, vas con este por cierto camino y la música va con ambos”, admite el inquieto creador.
3. El que ataca y desgarra
Randi Antonsen, pintora y dueña de la galería Klokkartus Gallery en Inderoy, Noruega, expondrá este año algunas obras del guatemalteco, pues le ha interesado su estilo. “El arte de Álvaro toca algo del hombre mágico y misterioso. Eso nos abre el deseo de ver su arte y explorar su universo. Tiene un maravilloso alcance de luz en su obra que se asemeja a viejas obras maestras como Rembrandt, pero con el toque moderno del pop art”, comenta.
Su obra, a primera vista, parece ser un collage lleno de texturas. Nunca ha tenido en su vida un lienzo para pintar y durante el colegio no pasó a más de utilizar un par de pinceles, por lo que su proceso creativo lo maneja a través de la computadora, copiando imágenes encontradas en Google y escaneando texturas como brochazos u hojas raspadas.
Utiliza el sketch para colocar vectores y planear cada detalle en la obra, aunque si tiene algún error y no se ve mal, no se caerá el mundo si lo deja.
“Soy fanático del papel de algodón; tiene una textura interesante. Tomo trozos de acrílico y pinto sobre esa base, aunque sea diseñador gráfico y no pintor. La gente malinterpreta. Yo no quiero perder lo digital, aunque a veces le inyecte algo manual”, explica la catártica y tercera cabeza de la criatura.
A lo largo de los años ha recibido muchos comentarios acerca de que su arte son sólo recortes con rayas de por medio. “A veces sí me desespero porque siento que el mensaje está ahí, obvio. Pero al final preferiría invitar a un trago a quienes no lo entienden. No soy la verdad absoluta, menos mi obra, porque existen interpretaciones infinitas. Inclusive, hasta yo he dudado a veces de lo que he querido decir. Eso es lo bello del arte”, concluye Álvaro, con una sonrisa en el rostro, sabiendo que le quedan muchas artes por trabajar, campañas publicitarias queorganizar, discos, libros y películas que devorar.
Fotos
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Foto Andrés Vargas/s21
Así lo dijo
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“En Europa y en particular en Italia y Francia, impresiona su investigación con ciertas raíces en trabajos como el de Francis Bacon” — Kristal Blanco
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“El arte de Álvaro toca algo del hombre mágico y misterioso” — Randi Antonsen
Recuadros
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Exposiciones dentro y fuera de Guatemala
La obra de Álvaro está próxima a presentarse en Francia. El 1 de noviembre inaugurará una muestra colectiva en Montreuil, La fete des morts (Fiesta de muertos), y luego, el 30 del mismo mes, participará en otra en 3F Gallery, de París. En esta segunda presentará 10 piezas que abarcan desde 2008 a 2011.
En Guatemala, su obra puede observarse en dos exposiciones colectivas que cuentan: Aquí esTOY, en la galería de arte de la Alianza Francesa (5a. calle 10-55 zona 13, finca La Aurora) y también en Porno-Gráfica, en Galería N.O.A. (12 calle 5-59, zona 1).
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