El sabor psicodélico de Woodser
El EP de una joven banda de rock guatemalteco, describe Fidel Celada, es un crisol de múltiples influencias.
Woodser, una de las bandas que surcan los nuevos vientos del rock guatemalteco, presentó la semana pasada una nueva producción llamada Existentialism is a Manerism. Se trata de un EP, un álbum corto de solamente cinco canciones y 21 minutos de duración que da al traste con el indie-pop afable mostrado en su disco anterior, Daimon Bulin (2010), y que muestra una producción impecable.
Sonoramente, Woodser le ha dicho adiós a la guitarra acústica y a las vocales preponderantes de David Lemus, bases de la estética presente en sencillos exitosos y paradigmáticos de Daimon Bulin, como A Moment of Lucidity y Out of My Hands (las cuales llegaron el año pasado al segundo y primer lugares de preferencia, respectivamente, en dos radios locales). En vez de estas dos constantes del antiguo sonido woodseriano, es notoria la aparición de una guitarra rítmica eléctrica, responsable de una textura basta y rugosa, y la presencia estelar de las voces de los hermanos Ricardo y Santiago Cabrera. Entre los tres, además, intercalan sus voces para formar armonizaciones en coros y ciertas frases de algunas canciones.
La banda también se ha desprendido, en este disco, de la estructura pop que había dominado sus canciones. En cambio, ha abrazado una forma de composición más compleja, lo cual hace de este EP un platillo suculento de música imaginativa y ambiciosa. Saborear Existentialism is a Manerism puede dejarlo a uno con la necesidad de explorar sus múltiples ingredientes, entre los cuales destaca una instrumentación clásica de guitarras eléctricas, bajo, batería y pizcas de órgano; una apuesta no convencional por la melodía y un osado sentido del ritmo.
Otra delicia del banquete sonoro que nos ofrece Woodser es que no esconde el crisol de sus influencias. La más grande (confesa por demás) es la de los Beatles, y quizá de ahí vengan los guiños que este disco le hace a psicodelia inglesa de finales de los 60. Por lo demás, estamos frente a una obra muy actual, fruto de una banda proyecta un estilo propio y maduro.
Me parece importante señalar que todo el ingenio creador de Woodser puede ser apreciado plena y fielmente, por fortuna, gracias al cuidado que el grupo puso en la producción del disco. El EP fue grabado en vivo, entre junio y septiembre de este año, y mezclado por Ricardo Cabrera en la sede de Wawasho Records (en las antiguas instalaciones de Dideca), en un proceso que él mismo describe como arduo. Fue masterizado en los legendarios Abbey Road Studios, en Londres, por Peter Mew, un ingeniero con 46 años de experiencia, remasterizador de grabaciones de los Beatles, David Bowie, Bob Marley, Deep Purple y Freddie Mercury, entre otros.
Fotos
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Woodser. Ilistración: Alejandro Azurdia/S21
Recuadros
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Existentialism en línea
Existentialism is a Manerism, el nuevo álbum de Woodser, está disponible de forma digital en www.woodser.net por $6. La versión física del disco, que incluye la canción Feels Like Summer Time como bonus track, saldrá a la venta en diciembre.
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Existentialism is a Manerism
Durga
La primera canción del EP es un clásico instantáneo. Es una melodía que conlleva un sentimiento de urgencia sublime. Santiago se luce, en la voz principal y la guitarra, y David lo hace en los teclados, formando una atmósfera sonora cautivante. Es una lástima que el grupo haya decidido no promocionar sencillos de este EP, pues, aunque Durga sea una canción larga para el formato de la radio (5:06), seguramente sería del gusto de un público numeroso. Suena a una buena mezcla entre Kings of Leon y The Mars Volta.
Like An Astronaut
Going Forever
A la segunda canción no es sencillo acostumbrarse. Parte del riesgo de una composición complicada es que normalmente es menos accesible. En menos de tres minutos, la voz de Ricardo cambia de tono cuatro veces, y el ritmo cambia otras tres veces. Tales extravagancias, más la guitarras semidistorsionadas y el silbido del medio huelen a psicodelia. Syd Barret estaría orgulloso.
Numb
La calma a la que remite esta canción se ve interrumpida solamente por la inyección de optimismo que logra un coro beatlesco definitivamente sesentero, mantenido por una batería en plena cabalgata.
Oaxaca Nites
En la primera parte de la canción, David canta con su timbre caraterístico una balada que se transforma en una delicia instrumental.
The People I’ve Heard
Que el silencio es parte de la música es algo que Woodser pone en práctica en esta canción. Al igual que una compenetración plena de guitarras. Continúa el aroma sesentero en el coro.
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