Autoridades ven al ADN como aliado de la justicia
Inacif reporta un incremento en análisis científicos, en comparación con 2011; demanda crece en 28.8 %
La demanda al Instituto Nacional de Ciencias Forenses de Guatemala (Inacif) del análisis de ácido desoxirribonucleico (ADN) se ha incrementado en un poco más de una cuarta parte en los primeros siete meses del año, en comparación con el mismo período de 2011, ya que se ha convertido en el gran aliado de la justicia.
Según las autoridades, el resultado se utiliza como prueba científica en los tribunales para establecer casos de paternidad, probar la culpabilidad en hechos criminales e identificar restos humanos.
Las peticiones son hechas por el Ministerio Público (MP) y Organismo Judicial (OJ). Del 1 de enero al 31 de julio de 2012 habían ingresado 1,765 solicitudes de estudios de ADN; en el mismo período de 2011, la cifra fue de 1,370. El aumento es de 395 casos, lo que es igual al 28.8%, según estadísticas del Inacif.
De ellos, han sido evacuados hasta el momento 565; “270 son de paternidad; 243 vinculados a hechos delictivos, y 52 son identificaciones de restos humanos”, informaron Nancy Say y María de Lourdes Monzón, ambas peritos de la sección de Biología del Laboratorio de Genética del Inacif.
Un total de 69 pruebas de paternidad concluidas por dicha entidad fue utilizado para exigir pensiones alimenticias. El resto, en casos penales por violaciones o para determinar la paternidad en casos de adopciones.
¿En qué consiste?
El ADN es una molécula que se encuentra en el interior de todas las células del cuerpo, a excepción de los glóbulos rojos; contiene la información genética para crear un ser humano; es decir, qué color de ojos y piel va a tener, el tipo de cabello y otras características físicas.
En genética forense se trabaja con el ADN nuclear (existen otros como el mitocondrial y cromosoma “Y”), el cual se encuentra en el interior del núcleo de la célula y no codifica rasgos sexuales o características físicas.
El trabajo de los peritos consiste en analizar en cada una de 16 regiones, conocidas como marcadores genéticos, la repetición de ciertos segmentos y cuya combinación es única en cada persona, a excepción de gemelos idénticos. Es como un número de identificación personal (vea: Respaldo científico).
A julio de 2012 habían ingresado en el Inacif 35,328 solicitudes de análisis forense científico en 13 categorías, de las cuales el ADN representó solo el 5%. A la misma fecha del año pasado el porcentaje fue de 3.7. Cabe destacar que en ese lapso se recibieron 36,969 peticiones; es decir, 1,641 más.
Para un corto plazo, Inacif tiene previsto tener el equipo y al personal capacitado para poder analizar también el ADN mitocondrial, que se hereda en forma directa de madres a hijas, y que permitirá establecer relaciones por vía materna de familiares en segundo y tercer grado. “Hay estudios que han demostrado que el ADN mitocondrial en restos óseos es más resistente que el ADN nuclear”, cuenta Monzón al hablar de otro de los beneficios.
Ciencia corrige error
El 1 de agosto de este año, mediante pruebas de ADN, el Inacif resolvió el caso de Denis y Carlos, una pareja de niños intercambiados en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social (IGSS). El incidente llevó a los infantes a vivir por más de un año separados de sus progenitores legítimos.
Roberto Garza, representante de la Unidad de Acceso a la Información Pública y del departamento de Relaciones Públicas del Inacif, explicó que se invirtieron más de Q100 mil en reactivos y se realizaron pruebas de ADN a 47 parejas.
Todo comenzó el 28 de enero de 2011, cuando en una de las salas del hospital de Maternidad del IGSS, en la zona 13 capitalina, los médicos atendieron el parto de Edelmira, quien recuerda que “el alumbramiento fue normal” y que al ver a su recién nacido, a quien llamaron Carlos, “sus ojos eran claros y su piel blanca”, relata.
Sin embargo, al día siguiente las autoridades del hospital entregaron a Cornelio, esposo de Edelmira, un niño “de piel morena y ojos oscuros”, características diferentes a las que había observado la madre horas antes y que hicieron dudar al padre sobre si el niño era hijo suyo.
Pasaron los meses y Carlos “no se parecía a nadie de la familia”, cuentan los cónyuges. Estas circunstancias, mientras tanto, alimentaban las dudas de Cornelio, quien intuía, por los rasgos físicos del pequeño, que él no era su hijo.
Así, el 8 de marzo pasado, decididos a despejar la inquietud, Edelmira, Carlos y Cornelio acudieron a una clínica a realizarse pruebas de ADN, las cuales en el resultado dejaron claro a Cornelio que Carlos no era su descendiente.
Se inicia la búsqueda
Con las pruebas científicas en mano, la pareja de esposos inició el 29 de marzo una demanda penal contra del Seguro Social con el objetivo de que se esclareciera el caso y recuperaran a su hijo verdadero.
A partir de lo anterior y con el acompañamiento de la Fundación Sobrevivientes, el Ministerio Público (MP) solicitó al Juzgado Quinto de la Niñez la intervención de expertos del Inacif para que efectuara pruebas de ADN a las mujeres que dieron a luz entre el 27 y 29 de febrero del año pasado. Tras este procedimiento, la investigación dio con el paradero de Denis, hasta entonces hijo de Fabiola, pero descendiente legitimo de los esposos Cornelio y Edelmira, según lo establecieron las pruebas científicas.
Para el próximo 20 de agosto se espera la realización de una nueva evaluación genética a Denis, pues Fabiola, quien hasta el 1 de agosto era la madre del infante, planteó dudas sobre los datos que le fueron presentados.
Información para el futuro
“Desde hace tres meses se empezó a implementar una base de datos en la cual se guardan todos los perfiles genéticos que se tienen en el laboratorio” y se utilizará para compararlos en el futuro con muestras de ADN recogidas en escenas criminales, afirmó Say. La experta del Inacif agrega que “hay alrededor de 1,500 perfiles ingresados de todo lo que se trabaja, ya sea paternidades, criminalística e identificaciones”.
La Fundación de Antropología Forense de Guatemala (FAFG) también se encuentra en el proceso de almacenar información genética de familiares de personas desaparecidas durante el conflicto armado, con el único fin de dar con el paradero de los extraviados. La Fundación tiene 20 años de trabajar en identificación humana, pero con ADN lo hace desde el 4 de noviembre de 2008, cuando abrieron su laboratorio de genética forense.
“Muestras referenciales hay 4,777. Son personas que han venido a dejar muestras para posible identificación y ya están en nuestra base de datos. Las muestras tomadas a osamentas suman 941; hay más, pero están en proceso”, indica Mishel Marie Stephenson, directora del laboratorio de genética de la FAFG.
Largo camino
Durante dos décadas, la FAFG ha ayudado a familiares de los desaparecidos a encontrar, en cementerios clandestinos, los restos de sus seres queridos con diferentes ciencias antropológicas. “Identificaciones tenemos muchas, pero con ADN nuclear son 125”, cuenta Fredy Peccerelli, director de la FAFG.
Uno de esos casos resueltos es el del líder sindicalista Amancio Samuel Villatoro, secuestrado el 30 de enero de 1984 en la 15 calle y 2a. avenida de la zona 1 capitalina. Fue identificado el 22 de noviembre de 2011, luego de que un familiar donó una prueba de su ADN. Los restos fueron encontrados, junto con 219 osamentas más, en un antiguo destacamento militar en San Juan Comalapa, Chimaltenango, durante una exhumación en 2003.
A los antropólogos les llamó la atención que la vestimenta de seis esqueletos no correspondía a la utilizada en Comalapa y, debido a ello, se guardaron. El resto de osamentas fue identificado y entregado a los familiares. “Nos tomó por sorpresa, porque no lo esperábamos. Creo que las familias de los 45 mil desaparecidos durante el conflicto armado tienen la esperanza, pero hay un sentimiento dentro de uno que dice que no va a pasar porque son muchos años de espera”, afirma Samuel Villatoro, hijo del activista sindical identificado con la prueba científica.
La osamenta fue entregada a la familia Villatoro 28 años después de su desaparición, el 30 de enero de este año; sin embargo, decidieron no darle sepultura y crearon el Museo de los Mártires del Movimiento Sindical en un espacio que les cedió la FAFG. Allí son exhibidos los restos del líder sindicalista.
“No quisimos separarnos de él y pensamos que si lo enterrábamos estábamos enterrando su historia”, cuenta Samuel, y agrega que el objetivo del museo es promover la dignificación de las víctimas de la guerra.
Fotos
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Cornelio y Edelmira recibieron del IGSS un niño de piel morena y ojos oscuros. Los exámenes de ADN ayudaron a corregir el error.
Infografías
Así lo dijo
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“Muestras referenciales hay 4,777. Son personas que han venido a dejar muestras para posible identificación y ya están en nuestra base de datos”. — Mishel Stephenson DIRECTORA DEL LABORATORIO DE GENÉTICA DE LA FAFG
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“Desde hace tres meses se empezó a implementar una base de datos en la cual se guardan todos los perfiles genéticos que se tienen del laboratorio”. — Nancy Say PERITO DE LA SECCIÓN DE BIOLOGÍA DEL INACIF
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Por el caso de los niños cambiados en el IGSS “se invirtieron más de Q100 mil en reactivos y se realizaron pruebas de ADN a 47 parejas”. — Roberto Garza UNIDAD DE INFORMACIÓN PÚBLICA DEL INACIF
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“Nos tomó por sorpresa, porque no lo esperábamos. Creo que las familias de los 45 mil desaparecidos durante el conflicto armado tienen la esperanza...”. — Samuel Villatoro HIJO DE ACTIVISTA IDENTIFICADO MEDIANTE PRUEBA DE ADN
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