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María Lucía León

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Empiece el ciclo escolar con el pie derecho

Empiece el ciclo escolar con el pie derecho

Atrás quedaron los días en los que no existían horarios para dormir o levantarse. El lujo de disfrutar del ocio que las vacaciones otorgan en la última etapa del año ha terminado. Ahora los cuadernos, ajetreos, desvelos y jornadas de estudio vienen de la mano junto con el próximo inicio del ciclo lectivo.

La transición de la época de vacaciones hacia la escolar puede resultar difícil para los más pequeños del hogar, quienes podrían resistirse al cambio o, incluso, provocar situaciones de estrés que se expresan con miedo, inseguridad y tensión.

De acuerdo con la psicóloga Ángela Reyes, ambos ciclos son necesarios para las personas: “En la época de vacaciones todo era relajado y era el momento de vivirlas y disfrutarlas, porque hacían falta. Sin embargo, debemos comprender que esa etapa ya pasó y ahora hay que retomar las actividades con cierta disciplina”, indica. Para ello es necesario establecer costumbres que faciliten la organización en el hogar.

La readecuación a la vida escolar también implica la normalización de los tiempos de comida. Según la nutricionista Mónica Arriaga, las festividades facilitaban que la ingesta de alimentos fuera informal y a cualquier hora. Cuando empiezan las clases es importante readecuar y hacer cinco tiempos de comida: Desayuno, refacción, almuerzo, refacción y cena.

Si bien no será difícil el cambio de pasteles, tamales y dulces navideños hacia una refacción más nutritiva, procure incluir en el menú de inicio de año opciones que les permitan llevar una dieta balanceada a los escolares.

 

Todo según el plan

Una rutina es un hábito adquirido por práctica que permite hacer las cosas sin razonarlas y sólo seguirlas como está establecido. Según Reyes, las rutinas escolares son muy útiles para simplificar y recordar ciertas tareas que deben hacerse, y, las cuales todos deben participar.

Establecer una rutina puede hacerse siguiendo unos sencillos pasos: primero, haga un listado de las tareas del colegio y actividades del hogar que deberán realizarse diariamente. A continuación, clasifíquelas en rangos de prioridad. Habrá algunas que sólo los padres pueden hacer, como preparar el desayuno, por lo que se deben distribuir de acuerdo con las personas responsables de llevarlas a cabo.

Una pizarra o un cartel le serán de utilidad para organizar todas las actividades y ubicarla en un sitio que esté a la vista de toda la familia. Por último, designe quiénes serán los encargados de cumplir con cada una de las asignaciones definidas.

 

A temprana edad

Desde los 6 años  de edad, los niños pueden acostumbrarse a seguir rutinas si se les establecen horarios para distintas actividades, tanto escolares como recreativas. Pero recuerde que no todo el ambiente en casa debe ser rígido y estar exclusivamente enfocado en las tareas diarias. Aproveche los fines de semana para apartar un tiempo de convivencia familiar y organice alternativas diferentes para alcanzar un balance entre las obligaciones y la relajación.

 

Lágrimas del primer día

A diferencia de los adolescentes que ansían reencontrarse con sus amigos en el colegio, los niños tienden a experimentar un momento de angustia y estrés porque sienten miedo e inseguridad. La ansiedad de separación en los pequeños estudiantes es una respuesta natural que se da cuando son alejados de una figura de apego o cuando son dejados solos. Con frecuencia sucede cuando son llevados por primera vez al jardín de niños o al centro de estudios.

La separación los entristece porque extrañan la presencia materna o paterna. “Cuando un niño va a su primer día de clases, es posible que encuentre un mundo hostil, en donde tiene que enfrentarse solo a sus temores, alejado del calor del seno familiar que le da protección que necesita”, explica Reyes.

Para disminuir la tensión del primer día de clases escuche los temores, dudas, intereses y expectativas del niño con mucha atención para orientarlos en una nueva aventura positiva e edificante. Recuerde que los problemas para ellos son tan grandes e importantes como los de un adulto.

 

Rafacciones, según la edad

La refacción escolar es saludable cuando lleva nutrientes balanceados como carbohidratos, proteínas, grasa, vitaminas y minerales. No hay mayor diferencia entre los alimentos que pueden componer la comida de un niño y un adolescente, ya que ambos pueden refaccionar lo mismo, pero en cantidades diferentes.

Según Arriaga, un niño se encuentra en la edad de crecimiento lento, pero continuo, por lo que necesita la energía aportada por el pan y cereales, junto con el hierro, calcio, vitaminas A, D, y C que se encuentran en las frutas, verduras y leche. En cambio, los adolescentes requieren más hierro y calcio, porque en esta etapa necesitan fortalecer los huesos y evitar la anemia.

La especialista no recomienda incluir golosinas en la refacción, porque contienen grasas saturadas, sodio y preservantes que son dañinos para la salud. En su lugar puede añadir en la lonchera escolar 3 cucharadas de pasas, nueces, manías o semillas de marañón. También puede agregar de una manera creativa, verduras, frutas,  yogurt o barras de cereales.

 

Comidas contra el reloj

El ritmo de vida en el que los niños deben madrugar para asistir temprano a clases, implica muchas veces que los pequeños pierdan el primer tiempo de comida y desayunen hasta llegar al colegio. Sin embargo, esta práctica no es recomendable, porque no reciben la energía necesaria para las actividades de todo el día. A criterio de Arriaga, “se requiere de disciplina y de cambiar hábitos, porque si es necesario levantar al niño 10 minutos antes para que desayune, deben hacerlo”. Una opción completa para empezar el día puede ser huevo, frijoles, pan, fruta o jugo y leche. Pero si el tiempo apremia, opte por cereal con leche.

 

 

Fuentes Consultadas:

Ángela Reyes, psicóloga de la Liga Guatemalteca de Higiene Mental. Teléfono: 2251-2625

Mónica Arriaga, nutricionista. Teléfono:  2230-4376.

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Recuadros

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  • SUGERENCIAS PARA LA REFACCIÓN Según la nutricionista Mónica Arriaga, la lonchera escolar de los pequeños debe incluir lo siguiente, en proporciones según sea el apetito del menor. Pan con fríjol, jamón o queso. Fruta fresca como la manzana, pera, banano. Frutos secos como las pasas, manías y nueces. Verduras, entre ellas puede incluir apio o zanahoria en trozos. Leche o yogurt. Refresco natural. Agua pura.
  • PRIMER DÍA CON UNA SONRISA Para que este inicio de clases sea más agradable procure entusiasmar a sus hijos sobre el regreso a clases: Converse con ellos sobre las cosas agradables que usted vivió cuando iba a la escuela. Asegúreles de que sólo se van a separar por un breve período de tiempo. Coménteles que pueden conocer a otras personas de su edad que tienen las mismas dudas y temores que ellos. Establezca y respete los horarios para levantarse, dormirse, alimentarse, tomar clases especiales, hacer tareas y jugar o entretenerse.

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