Noticias Sigloxxi Guatemala

Tragaluz

Jaime Barrios Carrillo

jbarrios@siglo21.com.gt

Adopciones y malas interpretaciones

Los procesos se han hecho inevitablemente más lentos, al subir el nivel de exigencias y controles.

En su columna del 3 de mayo, Marielos Monzón critica acremente el tema de las adopciones internacionales. Pero trata el tema desde una óptica sin base en la investigación. 

Realizar periodismo de opinión de esta manera, a pesar de su válida intencionalidad crítica, resulta tremendista, ya que levanta una línea argumental apartada de la equidad y de la precisión en el manejo de la información. Sobre todo la acusación al Gobierno y al Embajador de Guatemala en Washington de hacerse cómplices de una campaña adoptiva promovida por un movimiento evangélico, del cual sería parte la senadora Mary Landrieu, la que en su reciente visita al país, según Marielos, habría venido a cabildear el apresuramiento de las adopciones en Guatemala, promoviendo el negocio de las adopciones —Business is Business afirma la columnista—. 

Quiero, sin embargo, señalar que la problemática de fondo es relevante. Porque ha habido ilegalidades durante muchos años y la privatización del mecanismo de adopciones en el pasado fue motivo de abusos y comercialización de los huérfanos, por el codicioso ánimo de lucro de abogados sin moral. Las adopciones internacionales eran negocios truculentos con ribetes de corte gansteril. Brillaba por su ausencia el control del Estado y la falta de aplicaciones de la normativa internacional. Privaba la ley neoliberal de la selva, abogando por la falta de regulaciones.

Pero las cosas han ido cambiando gracias a que el Estado ha tomado cartas en el asunto —no digo este gobierno porque el proceso de regulación de las adopciones comenzó ya en época de Berger—. De ahí que los procesos se hayan hecho inevitablemente más lentos, al subir el nivel de exigencias y controles.

No cabe duda de que la perspectiva del niño es el pilar de cualquier adopción. Es decir, el bienestar, la seguridad, las garantías para que el infante dado en adopción sea entregado a una familia idónea en un contexto sano. También debe recalcarse que los niños huérfanos o abandonados no deben vivir en instituciones permanentemente; es decir, no deben pasar su infancia en una institución.  

Marielos Monzón no puede enligarle a Mary Landrieu la pertenencia orgánica a un movimiento evangélico adoptista, porque en primer lugar la senadora Landrieu es católica. En segundo lugar, su visita obedece, en cambio, al mandato de sus electores interesados en dinamizar el proceso de las adopciones. En tercer lugar el papel del embajador Francisco Villagrán de León ha sido, sin duda, correcto y completamente dentro de los marcos de las exigencias del protocolo. Me parece desproporcionado y sin sustento, dado el profesionalismo del embajador Villagrán de León, afirmar que el diplomático nacional realizó labores de cabildeo para la senadora Landrieu. Durante muchos años el licenciado Villagrán de León ha servido profesional y fielmente solamente a un Estado y ese es el de Guatemala. Hay desde luego un camino que recorrer, pero bastante se ha corregido y se han superado muchos de los problemas graves del pasado.

Comentarios

Noticias Sigloxxi Guatemala

La opción de comentar está abierta a todos los usuarios, aunque le pedimos por favor mantenerse dentro del tema del artículo y no publicar comentarios ofensivos o publicidad. Nos reservamos el derecho de eliminar cualquier comentario que no cumpla con estas reglas.