Diálogo crítico
Transfuguismo y dictadura parlamentaria
En cualquier país con instituciones políticas maduras y serias, ni Roberto Alejos ni Jairo Flores, serían disculpados por su excesivo oportunismo político.
Cuatro cosas marcan la tendencia de que algo malo, muy malo para la democracia está ocurriendo en el Congreso de la República y la clase política.
1. Un Congreso diferente al que elegimos, mediante transfuguismos masivos, anticipados y escandalosos. 2. Una Junta Directiva pegada con chicle y con cheque, solo para aislar a una oposición languidecente. 3. Una confusión de fronteras entre el Legislativo y la Vicepresidencia de la República. 4. Un presidente del Congreso, inexperto y antidemocrático.
Ahora mismo como ciudadanos, deberíamos estar haciendo una marea de indignados, ciudadanos y electores, porque en el Congreso de la República se está viendo lo peor del comportamiento de los clubes políticos, aquí llamados partidos, así como de la decadencia del régimen electoral guatemalteco. Es como si delante de nosotros estallara la ampolla llena de pus y aun lo justificáramos diciendo que es normal.
En cualquier país con instituciones políticas maduras y serias, ni Roberto Alejos ni Jairo Flores, serían disculpados por su excesivo oportunismo político. ¿Acaso la lealtad y la honestidad, ya no constituyen valores de la cultura cívica?
Pero es que no sabe si es que también tenemos una luna de miel con el nuevo gobierno que en todo caso sería normal y positivo, o bien que ya no notamos la diferencia entre la apariencia y los hechos. Por ejemplo, ante las numerosas críticas al puño cerrado de los primeros mandatarios al momento de entonar el Himno Nacional, signo de partidismo inaceptable, uno de los medios de mayor circulación tituló la nota: “Gobernantes difieren por uso de puño”.
Me pregunté si acaso al Presidente y a su Vicepresidenta se les ocurriera sostener que el Sol gira alrededor de la Tierra, y algunos titularan: “Nuevo gobierno difiere de Galileo”. Y también, cuando las notas de prensa empiezan a explicarle al lector lo que este debe entender en cada noticia, como en esta otra: “Baldetti se reúne con bancada patriota en calidad de secretaria general”, algo más que mera ingenuidad podría estar ocurriendo. Para muchos es evidente que la nueva Vicepresidenta de la República no solo quiere gobernar parte del Gabinete del Ejecutivo, que está en su derecho, sino también por interpósita mano gobernar el Congreso de la República, al que no quiere soltar a pesar de que ya no es diputada. Lo cual es ilegítimo.
Y cuando leo que la gente prefiere exagerar un acto de indignación justa –se le negó el uso de la palabra para protestar por el transfuguismo que favoreció al Patriota– por parte de un diputado que es virtualmente líder de la oposición parlamentaria y representa a más de ochenta mil electores, como Mario Taracena, uno piensa que hay intención de linchar a la mínima oposición parlamentaria que hay.
Es como si viéramos a una mujer ofendida y gritándole a su esposo porque éste le ha sido infiel y nosotros nos quedáramos protestando por la forma en que ella le grita.
Así que si la actitud servil del presidente Gudy Rivera (para con la vicepresidenta Baldetti), su inexperiencia (que se demostró en el lío de las oficinas) y su autoritarismo no se modifican, los efectos negativos de la aplanadora oficial, serán cada vez más negativos en el Congreso de la República.
En resumen, para mí es evidente hasta ahora que con las nuevas autoridades de gobierno, no está ocurriendo un cambio de época sino sólo un cambio de administración, que está repitiendo los mismos errores que han llevado a este sistema al descrédito político.
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