Mirador
Un pacto fiscal para el cambio
Es indudable que se necesita una nueva reforma fiscal que provea de más recursos al Estado y no seguir con el endeudamiento.
El gobierno de Otto Pérez Molina ha iniciado esta semana pasada una serie de reuniones con diversos sectores de la sociedad g atemalteca para explicar y consensuar lo que ellos han llamado el Pacto Fiscal para el Cambio, que incluye, además del ya conocido cambio al Impuesto Sobre la Renta, una actualización tributaria, transparencia y calidad de gasto, crecimiento económico, combate al contrabando y la evasión tributaria, y la asignación prioritaria de los recursos.
Es indudable que en Guatemala se necesita una nueva reforma fiscal que provea de más recursos al Estado y que evite seguir con el endeudamiento de los últimos años. El régimen del Partido Patriota ha definido en cuatro áreas prioritarias que necesitan más recursos, estas son: a) Paz, seguridad y justicia, b) Hambre cero, c) Desarrollo rural y d) Reducción de la deuda pública y contingencias.
A pesar de que a nadie le gusta pagar más impuestos, Otto Pérez Molina y Roxana Baldetti se han dado a la tarea de convencer a la mayoría de sectores del país de la necesidad de realizar esta reforma tributaria y pareciera que, aunque con algunas dudas, esta propuesta esta siendo bien recibida por casi todos. Ya no podemos seguir esperando que primero se manejen transparentemente los recursos del Estado y se erradique la corrupción, los guatemaltecos debemos de aportar más y, por supuesto, exigir el buen manejo de los fondos públicos.
El más polémico de los cambios está siendo sin ninguna duda la nueva Ley del Impuesto Sobre la Renta, principalmente en el caso de la renta de los trabajadores en relación de dependencia o asalariados, en las que el gobierno espera que todos los que ganen más de cinco mil quetzales aporten efectivamente a las arcas del Estado.
Actualmente, según los expertos en Finanzas, son poco más de cincuenta mil personas las que pagan este impuesto, luego de presentar las famosas planillas del IVA, que desaparecerán con la nueva Ley, esperando que a partir del próximo año aumente la base tributaria a más de seiscientos mil contribuyentes. Al igual que con las empresas, aquí también se reducirán las tasas, pero se aseguran un pago definitivo.
Otro cambio polémico es el de los vehículos, tanto en su importación como el impuesto de circulación. El Gobierno intenta crear el impuesto a la Primera Matrícula (Iprima) para sustituir el de importación, además de prohibir el ingreso de vehículos de más de 7 años de antigüedad.
Explicar aquí cada uno de los cambios que espera realizar el gobierno de Pérez Molina sería imposible por el espacio, pero en las páginas de Pulso Siglo.21 ha venido informando de lo que representan para los guatemaltecos este pacto fiscal. Los medios de comunicación tratamos en cada nota informativa de trasladar en palabras comprensibles para todos los guatemaltecos los efectos de este proyecto tributario, y es en algunos detalles técnicos donde han surgido dudas, que el gobierno está tratando de explicar a cada sector.
Otto Pérez y Roxana Baldetti están asumiendo el compromiso de realizar una lucha por la transparencia y la calidad del gasto, promoviendo en el Congreso reformas a algunas leyes y presentando iniciativas para unas nuevas, muy importantes para evitar la corrupción, como la Ley de Fideicomisos Públicos y la Ley de Enriquecimiento Ilícito. Estas reformas no son un cheque en blanco, el gobierno debe ser vigilado por toda la sociedad y exigir el buen uso de los recursos.
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